De niños a adolescentes: toca cambiar el dormitorio

De niños a adolescentes. Es algo que tendremos que afrontar cuando nuestros hijos lleguen a determinada edad: el paso de la niñez a la adolescencia lleva aparejados, además de la aparente transformación física, cambios en sus hábitos de ocio, de relacionarse, de estudio, etc.

Ese cambio también llega a las casas. Su dormitorio, hasta ahora lleno de juguetes, armarios adaptados para la ropa infantil o camas de poco tamaño, se tiene que adaptar. Será necesario un cuarto donde poder estudiar cómodamente, invitar a sus amistades y adaptado a sus gustos y a su estilo más personal.

Desde Topkit os dejamos algunos consejos de cómo podemos afrontar el cambio del espacio de nuestros hijos:

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El primer consejo es que la habitación de tus hijos debe ajustarse a sus necesidades pero también a sus gustos y aficiones. Ya no son niños y se trata de construir un espacio en el que se sientan cómodos, que refleje su personalidad y donde pueda invitar a sus amistades. Aunque es necesario marcar límites, ten en cuenta sus opiniones a la hora de elegir los colores y en general, para optar por un estilo u otro.

Delimita las zonas

El cuarto de tus hijos se convertirá en una especie de Sanctasanctórum donde, a medida que crecen, pasarán más tiempo. Por este motivo será necesario que diseñemos bien los espacios, especialmente la zona de estudio.

Zona de estudio: Si disponemos de una habitación amplia es aconsejable que situemos la mesa de estudio lo más alejada posible de la cama. Evitaremos la tentación de tumbarse a descansar a la hora del estudio. Así mismo, intenta que la mesa esté bien iluminada: si contamos con luz natural, mejor; si no, un aporte de luces no vendrá mal.

Coloca espacios de almacenaje, serán esenciales para mantener el orden.

Puedes encontrar infinidad de estanterías baratas que conceden un espacio para colocar libros y todo el material que necesite tener más a mano. Combina con una buena mesa de escritorio, amplia y con cajones. Por último, no olvidemos de elegir una bien la silla. Que sea lo más cómoda posible, ergonómica y regulable a la altura.

Zona de descanso: Por supuesto, tendremos que adaptar bien la cama. Si la estancia es pequeña, podemos optar por una que cuente con espacio de almacenaje o bien por las que esconden un colchón extra para utilizar cuando tus hijos inviten a un amigo a dormir a casa.

La cama puede ser un elemento que dé ese toque de color y de personalidad al dormitorio gracias a los colores y estampados de la ropa de cama. Si no disponemos de otro espacio para generar una zona de ocio o de estar, coloca unos cojines sobre la cama a modo de sofá. Este será el punto de reunión con sus amigos o donde se relajen escuchando música.

Los colores

Este punto es fundamental para las sensaciones que queramos que transmita el espacio. Aunque para gustos, los colores; como efecto, la gama de tonos claros dan más sensación de amplitud.

Los pantones más habituales para un espacio juvenil son: azul, transmite calma y es perfecto para las zonas de estudio; rojo, transmite energía y será necesario combinarlo con otros colores neutros; verde, propio de espacios para relajarse ya que transmite esperanza y armonía; la gama más pastel de rosas o morados transmiten creatividad e incentivan la comunicación y, por último, el amarillo puede ser un poco estresante en gran cantidad, pero puede estar en pequeños detalles de la zona de estudio ya que transmite energía, fomenta la creatividad y la actividad mental.

A tus hijos posiblemente no les guste el blanco, pero es un color neutro, y será perfecto para dormitorios con poca luz, ya que aporta luminosidad y tranquilidad.

Toque personal

Posiblemente ha llegado la hora de despedirse de los peluches y juegos infantiles, serán sustituidos por los posters de sus actores o cantantes favoritos. Deja que tus hijos den el toque personal a su cuarto y que hagan referencias a sus aficiones.

Pueden optar por un cabecero con elementos de su deporte favorito o decorado con fotos de sus amistades. Tampoco olvides colocar algún espejo, será de gran utilidad ya que los adolescentes normalmente se preocupan por su imagen. Además, si lo disponemos en la zona correcta, podemos dar sensación de amplitud.